Conectando con el “Ensoñador”

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Cuantas veces mientras tenemos la mirada perdida atravesando un espacio imaginado de nuestro mundo personal, soñando despiertos,  mientras afuera todo transcurre aceleradamente, alguien nos habla nos cuestiona pero nosotros seguimos enfrascados en lo nuestro: vemos como cae una gota de lluvia en el vidrio de la ventana, como se desliza y crea un camino de plata, las palabras que nos llegan se distorsionan se cortan se vuelven a escuchar… Estamos en un estado de atención interior, en una cápsula del tiempo invisible a los demás. Son segundos o minutos de realidad exterior, aunque en nuestro interior por el contrario parecen unas vacaciones siderales o parques naturales surrealistas llenos, animales, estrellas, y quien sabe cuantas otras criaturas. Todos hemos estado por esos paisajes indescriptibles para el bien de nuestra alma. Muchas personas que se aburren de la realidad , desaparecen de esos lugares para aparecer en otros alternativos, y así poder ver, crear, explorar, descubrir otras posibles realidades tan verdaderas como esas otras realidades “colectivas”.

Qué interesante sería que para quien intenta dialogar con el “soñador despierto”  “que está en la luna” se abriera ante él aquel mundo imperceptible, colorido, relajado o no,  como aquel misterioso ser dentro de una nube lánguida, espesa y acechante.

Qué maravilloso sería que consiguiéramos tener ese dialogo total, completo con el “soñador despierto” sin decir una sola palabra

Bastaría con ver un video musical y enfocarte en el cantante que al comienzo de su canción posa, y mira la cámara. Se arregla el pelo, sonríe a la chica que le tira besos desde la primera fila vip, solo para fans, hasta que llega esa frase que lo abstrae de todo, cierra los ojos y está inmediatamente en el otro cuadrante de la galaxia, en su traje espacial a prueba de toda clase de besos, gritos de fans, solos de cuerdas o radiación de cualquier tipo de G.

Si observas, verás que el músico se fue, que ya solo queda su poesía que no es poco, pero él ya no está, él es cada uno de quienes lo observan. Es como si ya no hubiera uno o dos sino un todo vibrando al unísono, y compartiendo el momento por elección, por libre elección. 

Cómo es que somos capaces de lograr esos estados de integración y llamarlo dionisíaco? Como si el gran Dionisios hubiese emborrachado a todos, y su vino fuese el mar donde naufragan las conciencias y el ego. 

Creo que ahora tengo una perspectiva diferente. Qué sucedería si la visión del poeta,  en realidad se abrió a todos los presentes en un extracto de  creación que  se multiplicó y se multiplicó hasta que todos en el show lo sintieron. Nadie estaba perdido, fue todo un estar de acuerdo. Acudieron  al mismo tiempo, hacia la misma visión  para integrarse y compartir ese estado del ser y pertenecer. 

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